jueves 4 de febrero de 2010

Gabba gabba Rajoy



Un ejemplo muy gestáltico: el todo es más que la suma de las partes. Cada Rajoy es de micción, pero el conjunto es de toma pan y moja.

sábado 16 de enero de 2010

A propósito de Avatar


No sé porqué, pero siempre es a horas intempestivas cuando me coge la inspiración. Son las ocho de la mañana y aún no me he ido a la cama. Esto me recuerda a una frase de Woody Allen, "a las cuatro de la mañana es un problema porque nunca sabes si es demasiado tarde o demasiado temprano". Pues señores, a las ocho, hoy, es tarde. Cuando acabe esto saldré al balcón y miraré con asquillo a todo el que viva de día.

A lo que voy: Avatar, esa gran dualidad. Por una parte está ese dineral en efectazos, permitiendo que lo que te entra por los ojos te estimule hasta rozar lo obsceno; pero por otra tenemos ese guión paupérrimo ideado por cuatro colegas en un fin de semana de alcohol de garrafón. Sinceramente, desde que entré en la sala no me esperaba otra cosa. No me sorprendió ni siquiera el papel de mamarracho que muestra la ex-mamarracha de Lost.

En fin, creo que esto va a ir más rápido de lo que pensaba. El caso es que para mí, lo mejor (con diferencia) de haber pagado 9 euros por este visionado ha sido gozar del espectáculo tridimensional que es Neytiri, la tia-buena de la película.

Qué mujer-hembra-algo. De los mejores polígonos que he visto nunca. Sí señor.


miércoles 6 de enero de 2010

Día de Reyes



© EL ESTAFADOR

miércoles 30 de diciembre de 2009

Epitafio a un año muerto



"Aquí yaces, y haces bien. Tú descansas, yo también"

Llevo días queriendo escribir algo al respecto de este año que se acaba. De hecho, llevo meses. Todo esperando para hacer balance de estos últimos 365 días, así como el año pasado lo hice, ensalzando mi carquez y mi sensación de una vida resobada y sin estímulo alguno.

Bien, pues puedo decir que, efectivamente, a los 22 años no se está la vida hecha toda, ni la película vista hasta el final (no obstante, usted, al igual que yo puede abrazar libremente una sensación carca si así lo desea). A los 22 años, de la misma manera no se es niño ya, ni se debe tener la sensación de invulnerabilidad de los críos cuando piensan que "a mí no puede pasarme nada". A los 22 años tampoco se está toda la gente conocida, ni todas las decepciones llevadas.

Pero dejémonos de clichés y frases peliculeras/adoctrinadoras de niños. La cuestión es que para mí, este ha sido un "annus horribilis", y como tal espero que permanezca en el sub de este ranking durante mucho tiempo. No ha sido agradable vivir con el recuerdo de un pasado mejor, ni con la incerteza de un futuro borroso. He gozado en primera persona de problemas que han sobrepasado a las típicas lloreras por desamores de pérfidas muchachuelas.

Afortunadamente, con este 2009 se van gran parte de estos problemas, y el 2010 se presenta abierto a cualquier posibilidad. Como dije hace un año, pienso que la clave son las ganas de hacer grandes cosas y darse autobombo. Aunque claro, todo es que un par de días antes de entrar en el 2011 (y si es que esta página sigue abierta, claro) entre y caiga en la cuenta de que el 2010 haya sido tanto o más feo e hijo de puta que el 2009. Pero como no se sabe nada de esto aún, habrá que pensar que mientras hay vida hay esperanza. ¡Ay, bendita ignorancia!

Pasad buenas fiestas y, porfavor, jodéos mucho a base de grogas y alcohol. Coquetead con el ingreso a la clínica de desintoxicación y la necrosis renal. Es un consejo de vuestro buen amigo.

domingo 29 de noviembre de 2009

Tabaco freudiano


Tengo un problema. No es un problema excesivamente malo (creo yo) como para plantearse de forma seria su consideración, aunque también es verdad que hay colectivos histéricos que se dejarían una buena suma de pasta en psicólogos por esta historia. La cosa gira entorno a que dejé de fumar hace algún tiempo, un año mas o menos.

Como usted sabrá, el tabaco provoca adicción. Cuando se es fumador se vive con el tabaco, y no se puede dejar de fumar por lo menos una pequeña cantidad cada día. Lo tienes a tu lado y de una manera relativa forma parte de tí. Llegas incluso a confiarle tus problemas, ya que piensas en ellos cuando fumas. Fumar te relaja. Es una vía de escape. Y de perdición. Llegas tarde a clase por fumar, te escaqueas del curro para fumar, te encierras en el WC de casa para fumar, etc.

Pues eso, tengo un problema. Yo ya no fumo. No altero de ninguna manera mi vida debido al tabaco. Es más, no pienso en él. Es más aún, soy consciente de que es malo, de que es un pase VIP a la muerte prematura y de que sabe horrorosamente mal, amén de la pupita que le provoca al bolsillo. Cuando me ofrecen un cigarro suelo rechazarlo, es decir, insisto, que no estoy en absoluto interesado en el tabaco. Pues bien, esta es la pregunta:

¿Porqué suelo soñar que fumo?

En este último medio año debo haber soñado un buen puñado de veces que fumo. En sueños fumo y el tabaco está presente en mi vida sueñil con un componente emocional, es decir, tengo tabaco y lo chupo con avidez. Luego al despertarme reflexiono acerca del asunto y no puedo hacer otra cosa más que concluir que la cosa no tiene explicación: el tabaco me la sopla orondamente.

Vaya problema tengo. Probablemente todo se deba a que el tabaco no me la sopla tanto y que un buen piti me haría bien (de alguna manera no-sana). Pero el conflicto (porque aquí hay un conflicto de los gordos, oiga) viene cuando siento que un cigarro me iría bien, pero no me apetece en absoluto...es como si el cuerpo me lo pidiera, pero conscientemente no emitiera ninguna señal al respecto.

¿Acaso mi cuerpo se las da de molongui y no quiere rebajarse a reconocer que sin nicotina no es nadie?

Y si me planteara establecer un acuerdo entre mi yo y mi superyo...¿cómo fumo yo dormido?

martes 10 de noviembre de 2009

Emo hair is dead



Son las seis de la mañana y me he levantado a lo que es un descanso de dormir (¡un descanso de dormir! muchos querrían hacer esto), cuando me meto en internet y de una manera u otra llego a un revelador vídeo, quedándome atónito. De lo más atónito que mis legañas me han permitido. Lo admito, no es un vídeo excesivamente importante, de hecho la reacción que he tenido la haya tenido también una quinceañera californiana, pero es lo que hay oyes. Las modas vienen aquí con retraso.

Me explico: Pete Wentz es el bajista de Fall Out Boy, un grupo molongui y resultón de rock fácil muevemasas que arrasa en los USA, y aquí es más conocido por el mundillo rockero semiadolescente y semialternativo sin demasiadas pretensiones. El caso es que este Pete, hace un par de años fue un buen referente para mí en lo que a estética capilar se refiere. Su megapeinado con tintes emo me encandiló, aunque curiosamente lo conocí una vez yo ya tenía mi buen flequillo y mis buenas patillas, curtidas a base de sesiones intensas de plancha de pelo.





Por aquellos tiempos (es decir, hace un par de años), el rollete emo se estilaba mucho, con grupos también como Panic! At The Disco (más tarde se quitaron la exclamación de enmedio, y más tarde aún se separaron), con pitillos extremos y con eyeliners. Todo esto tan original, genuino y lleno de valores tan puros como el desprecio a la vida, el síndrome de depresión mayor y todo eso se ha visto deformado en una estética blanda y cutre como la que ahora se luce en Física y Química y en la mayoría de institutos de por ahí.

Pero todo llega a su fin. Y actualmente, cuando me veo sumergido en una sensación de que uno crece y de que las cosas están cambiando y de que ya nada será como antes y de que uno ya tiene una edad y blablabla, viene este señor y se rapa. En plan "efectivamente, lo que piensas es cierto. Empecemos ya a ser formales y quitémonos estas greñas, símbolo de MODA PASAJERA. ¡Joder, no quiero hacerme mayor! (pienso yo).

Sin más preámbulos, os dejo con un símbolo de paso hacia la madurez y de final de una época, así como Woodstock lo fue de la moda hippie:


viernes 6 de noviembre de 2009