
De vez en cuando me da por ver comedias románticas, como si fuera alguien a quien le gustaran las comedias románticas. Me acuerdo que hace unos tres o cuatro años, en Sanfermines, vi "Noviembre Dulce" (no se si eso podía ni siquiera ser comedia), y acabé (las circunstancias eran bastante propensas a aquellas alturas) llorando como una magdalena. Resacoso y con lágrimas y mocos. Una Voll-Damm en una mano, un piti en la boca y un kleenex en la nariz. Sorbía ceniza y fumaba agüita. Redefiniendo la escasez de dignidad.
El caso es que acabo de ver "500 Days Of Summer", una película bastante simplona en general que no obstante exhibe un mensaje cierto como que sale el sol: el amor, como experiencia, está guay, pero las relaciones tienen fecha de caducidad. Mientras la cosa va bien es estupendo, pero llega un día en que todo se va a tomar por el ojete nui. Y sí, probablemente tú, felizmente emparejado/a que estés leyendo esto, opines que no tengo razón. Que en TU caso, la norma universal de las relaciones finitas no vale. Bien, hagamos una cosa. Cuando vuelvas a estar soltero/a, me comentas. Y si llegas a los 80 felizmente enamorado/a de la persona con quien estás ahora mismo, te daré mis más sinceras felicitaciones. Serás la excepción a una norma cruda y real. La panacea de la gripe aviar, la de los pájaros y el síndrome de las vacas locas. La bancarrota de cualquier industria farmacéutica.
No nos tomemos mal esto del surfeo entre el compromiso y la soltería, hombre. Almenos, que nos quiten lo bailao. Y a otra cosa, mariposa.
(Por cierto, la actriz, Zooey Deschanel, que alterna el actoreo con el musiqueo cantando en She & Him junto con el grandioso señor que es M.Ward, es monísima. Tanto que da mal rollo hasta mirarla a los ojos, por si por un casual pudieras enchocharte velozmente. ¡Brrrrruh! ¡Vade retro, pibón de ojazos!)
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