
"Aquí yaces, y haces bien. Tú descansas, yo también"
Llevo días queriendo escribir algo al respecto de este año que se acaba. De hecho, llevo meses. Todo esperando para hacer balance de estos últimos 365 días, así como el año pasado lo hice, ensalzando mi carquez y mi sensación de una vida resobada y sin estímulo alguno.
Bien, pues puedo decir que, efectivamente, a los 22 años no se está la vida hecha toda, ni la película vista hasta el final (no obstante, usted, al igual que yo puede abrazar libremente una sensación carca si así lo desea). A los 22 años, de la misma manera no se es niño ya, ni se debe tener la sensación de invulnerabilidad de los críos cuando piensan que "a mí no puede pasarme nada". A los 22 años tampoco se está toda la gente conocida, ni todas las decepciones llevadas.
Pero dejémonos de clichés y frases peliculeras/adoctrinadoras de niños. La cuestión es que para mí, este ha sido un "annus horribilis", y como tal espero que permanezca en el sub de este ranking durante mucho tiempo. No ha sido agradable vivir con el recuerdo de un pasado mejor, ni con la incerteza de un futuro borroso. He gozado en primera persona de problemas que han sobrepasado a las típicas lloreras por desamores de pérfidas muchachuelas.
Afortunadamente, con este 2009 se van gran parte de estos problemas, y el 2010 se presenta abierto a cualquier posibilidad. Como dije hace un año, pienso que la clave son las ganas de hacer grandes cosas y darse autobombo. Aunque claro, todo es que un par de días antes de entrar en el 2011 (y si es que esta página sigue abierta, claro) entre y caiga en la cuenta de que el 2010 haya sido tanto o más feo e hijo de puta que el 2009. Pero como no se sabe nada de esto aún, habrá que pensar que mientras hay vida hay esperanza. ¡Ay, bendita ignorancia!
Pasad buenas fiestas y, porfavor, jodéos mucho a base de grogas y alcohol. Coquetead con el ingreso a la clínica de desintoxicación y la necrosis renal. Es un consejo de vuestro buen amigo.
Llevo días queriendo escribir algo al respecto de este año que se acaba. De hecho, llevo meses. Todo esperando para hacer balance de estos últimos 365 días, así como el año pasado lo hice, ensalzando mi carquez y mi sensación de una vida resobada y sin estímulo alguno.
Bien, pues puedo decir que, efectivamente, a los 22 años no se está la vida hecha toda, ni la película vista hasta el final (no obstante, usted, al igual que yo puede abrazar libremente una sensación carca si así lo desea). A los 22 años, de la misma manera no se es niño ya, ni se debe tener la sensación de invulnerabilidad de los críos cuando piensan que "a mí no puede pasarme nada". A los 22 años tampoco se está toda la gente conocida, ni todas las decepciones llevadas.
Pero dejémonos de clichés y frases peliculeras/adoctrinadoras de niños. La cuestión es que para mí, este ha sido un "annus horribilis", y como tal espero que permanezca en el sub de este ranking durante mucho tiempo. No ha sido agradable vivir con el recuerdo de un pasado mejor, ni con la incerteza de un futuro borroso. He gozado en primera persona de problemas que han sobrepasado a las típicas lloreras por desamores de pérfidas muchachuelas.
Afortunadamente, con este 2009 se van gran parte de estos problemas, y el 2010 se presenta abierto a cualquier posibilidad. Como dije hace un año, pienso que la clave son las ganas de hacer grandes cosas y darse autobombo. Aunque claro, todo es que un par de días antes de entrar en el 2011 (y si es que esta página sigue abierta, claro) entre y caiga en la cuenta de que el 2010 haya sido tanto o más feo e hijo de puta que el 2009. Pero como no se sabe nada de esto aún, habrá que pensar que mientras hay vida hay esperanza. ¡Ay, bendita ignorancia!
Pasad buenas fiestas y, porfavor, jodéos mucho a base de grogas y alcohol. Coquetead con el ingreso a la clínica de desintoxicación y la necrosis renal. Es un consejo de vuestro buen amigo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada